Que difícil pregunta.

¿Quien sabe?

Es como jugar a la lotería.

Pero en mi caso, es casi como jugarme la vida, siento yo… ¿sueno muy dramática?

Demás que sueno super dramática, pero a veces así lo siento.

 

Ahora estoy escribiendo esto en una feria organizada por una agrupación de emprendedores de la comuna y a veces siento que no es mi lugar acá. Digo, no sé si acá está mi público.

Participé porque no he tenido entradas este semestre.

 

Pienso que tal vez en otros puntos de Santiago o de Chile  pueda ser que yo me sienta más cómoda.

 

Me había propuesto no ir más a ferias: el montaje / desmontaje , el “sacrificio” de estar a pleno sol o al frío, llevar cosas para almorzar o comer, aguantarse de ir al baño, etc.

 

Mil cosas… ah! la más importante! la frustración, jejeje…

 

Me pasa que cuando estoy en una feria, la parte más difícil es poder manejar la frustración de no vender; de manejar mis expectativas; de que pasen las personas por delante del stand y no se detengan a mirar.

Asimismo, la dualidad de emociones que genera que las compañeras vendan y que pase el día completo y una sin vender. 

Porque por una parte, causa alegría que alguien venda y al mismo tiempo, a mi me provoca frustración y desilusión. 

 

En esos momentos me lo cuestiono todo. Si son bonitas o no mis cosas, si debería cambiar el rubro, cuál es mi lugar, si debería volver a trabajar en oficina…..pero eso no sé si podría.

Aunque por necesidad, obvio que lo tendría que hacer de nuevo.

La verdad, es que en este momento, no sé si podría hacer otra cosa más que relacionarme con la creatividad e imaginación.

 

Trabajé en oficina por alrededor de 18 años, en cosas que en realidad no me entusiasmaban: pavimentación y obras viales, secretaria de gerencia, marketing y licitaciones; en recursos humanos, en ventas, atención al cliente… uff ! Nada de eso era mi pasión, nada de eso me motivaba o mejor dicho, me apasionaba (valga la redundancia).

 

Ninguno de esos temas me provocaba ir con ganas a trabajar.

Iba a trabajar porque tenía que hacerlo. 

Quizás si hubiera trabajado en temas medioambientales, en reciclaje, protección a la naturaleza, o que sintiera que estaba haciendo un aporte al mundo, me hubiera gustado más la vida de oficina y me hubiera quedado ahí.

 

Alguna vez pensé en turismo, que unía muy bien a la geografía y a los idiomas; pero me daba vergüenza yo tan chiquitita frente a los turistas que iban a ser los tremendos pescados (sé que es una creencia limitante y un imaginario) y que quizás no les iba a entender lo que me hablaban o tal vez que yo no sabría explicarme en inglés. Además que ser guía turístico demanda mucha energía: hay que estar con buena cara y ser simpática; tener siempre un  muy buen ánimo entre otras cosas. En fin, eso no pasó.

 

Luego empecé a trabajar haciendo terapias complementarias, que en algún momento me gustaron un montón, pero al mismo tiempo, trabajar con energías es super peludo (quiero decir: desgastante y complejo).

 

Muchas veces cuando hacía terapia (reiki, reflexología, sonoterapia, masaje craneo facial, entre otros) quedaba con dolor de espalda y de cuerpo. Yo creo que no me protegía bien y quedaba con la energía impregnada del paciente.

Además que no me creía el cuento de que era buena en eso ( Estoy trabajando en mis temas de confianza, por si acaso).

No sé si ayudaba mucho a la gente; no sé si veía resultados a largo plazo de sus dolencias. En lo inmediato, si, pero en el futuro cercano, no sé. 

O quizás yo soy muy maxi exigente: quería cambiar la realidad y el mundo de los pacientes, para que ellos se sintieran mejor. Pero eso es imposible, porque obvio que no está en mis manos, yo hacía lo que estaba a mi alcance.

 

Cuando vendo, el ánimo cambia muchísimo. Bueno, justo ahora vendí un porta incienso.

Traje uno solo. Así que bueno. $6.700 de ganancia, que no sé si con eso gano algo finalmente, porque en cerámica es difícil calcular los costos de electricidad, los materiales, lo que te demoras en elaborar y la originalidad de la pieza.

Bueno, algo es algo.

Al menos, estoy cubriendo la cuota de estar acá. Jajajaja ( no sé si reir o llorar).

En fin, como que no quiero pensar en nada mucho más.

 

No sé bien qué conclusión dar; sólo que participar en ferias es una lotería. Incluso las de Navidad!

Sin más ni más. 

Incluso, lotería climática (viento, lluvia, mucho sol, etc)

En fin, si quieres ir a una feria, te deseo lo mejor. Hay que cruzar el río y vivir la experiencia.

 

¡Mucha suerte!